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Cadena 3

Carlos Poplavsky:

"Crío pulóveres, no alpacas"

La cría de alpacas se expande en todo el país sustentada en las virtudes de una especie autóctona con el agregado de valor al alcance de la mano.

10/08/2022 | 06:41

En la Exposición Rural de Palermo se llevó todas las miradas de chicos y grandes. Aunque pocos se imaginaron que ese par de Alpacas estaban llegadas desde Miramar en la Provincia de Buenos Aires, y no del Altiplano o la Patagonia.

Es que la especie tiene tal poder de adaptación que se está expandiendo fuerte en muchos lugares del país, gracias a su doble propósito, pero fundamentalmente, la producción de una lana de nivel internacional.

Así lo entiende Carlos Poplavsky, que en diálogo con EL CAMPO HOY recuerda que se inició primero con las llamas hace 23 años, y un poco más acá -10 años atrás- con las alpacas.

Un animal todo terreno

Desde el punto de vista de la cría, se destaca la rusticidad y la adaptabilidad a cualquier ecosistema: las sierras, le desierto, el altipano, etc. No tiene ningún ecosistema donde no se la pueda criar. Y desde el punto de vista productivo que es la gran ventaja, es la posibilidad de agregarle valor. Yo crío pulóveres, un valor agregado difícil de concretar en otras especies sin grandes inversiones. Para el vacuno hace falta una cadena productiva muy compleja y cara. Sin embargo, sumamos un equipo de gente que se dedica a la cría, otro al hilado y otro al marketing”, 

afirma convencido.

Por caso, le productor explica que los animales se pueden criar en cualquier lugar, aunque hay ciertas restricciones por temas sanitarios desde la Patagonia. “Pero hay criadores en Misiones, Formosa, Chaco, Salta Jujuy Catamarca, Santiago del Estero y Entre Ríos”.

Guantánamo

El manejo es bien sencillo. Duermen todas las noches en corrales cerrados, con alambres de púas para evitar la entrada de depredadores (de 4 y 2 patas), que ellos denominaron igual que la famos cárcel que EE.UU. tiene en Cuba, por esos alambrados.

Ellos van a su corral, quedan hasta la mañana siguiente en la que los soltamos a pastar en el campo. Son animales muy resistentes a la mayoría de las enfermedades”, agrega.

Es más, si a este animal lo traspoláramos a Europa tendría el mismo gasto que una vaca tiene en Sudamérica, porque se encontraría con bacterias ajenas a su hábitat originario. “Sin embargo, en América es un animal estoico, que en la escala veterinaria implica que no tiene enfermedades de base importantes por ser de acá. Con una vacuna clostridial anual o dos desparasitarias por año es suficiente, comparándolo con una oveja o vaca es mucho más sencilla. Se alimenta de pasturas y suplemento de maíz entero. Viven más de 20 años y que se reproducen hasta su muerte, pueden morir preñadas las hembras y los machos preñar hasta su adultez”, continúa.

Además, Carlos confiesa que la convivencia diaria con este animal es distinta. 

Se parece más a la de un caballo, inclusive su inteligencia lo ubica más cerca del perro que del caballo, lo que le hace aprender rutinas, conocer a la gente, etc. Tiene un vínculo con el ser humano distinto al de otros animales ganaderos, y por eso mismo nos cuesta tanto usarlo para criar carne”.

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