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Cadena 3

Forrajes conservados

Federico Sánchez: cinco fases para hacer un silo de calidad

El especialista Federico Sánchez, marketing táctico de CLAAS Argentina, repasó cada una de las etapas del silaje y pautas a tener en cuenta para obtener un forraje de calidad. 

01/04/2021 | 09:45

Así como la siembra directa revolucionó la agricultura extensiva, el silaje de maíz lo hizo en la producción de carne y leche. Cada año se invierten más de 500 millones de dólares y 2 millones de hectáreas a la confección de silos de maíz.

Federico Sánchez, especialista en conservación de forrajes y responsable de marketing de CLAAS Argentina, comparte todo lo que hay que tener en cuenta en cada una de las cinco fases del proceso de confección del silaje de maíz.

Fase 1: “Al momento del picado, la mejor tecnología”

Según Sánchez, si bien la recomendación de libro es que el picado se debe hacer entre el 32 % y 40 % de materia seca, explicó que con pruebas de picado a 32 %, “sacamos un camión más de rendimiento por hectárea, pero ese extra era agua que traerá problemas de lavado de nutrientes y putrefacción a futuro“.

En virtud de la experiencia, Sánchez afirma que el 35 % de materia seca debería ser el mínimo. “Hay que buscar la máxima fijación del almidón para aprovechar toda la energía del silaje. Y esto se logra a partir del 37% de materia seca“.

Para lograrlo es necesario contar con picadoras que sean capaces de procesar granos con mayor contenido de materia seca, esto es posible con la nueva JAGUAR de CLAAS con tecnología Shredlage, que “aumenta la agresividad sobre el grano y la fibra, generando una mayor cantidad de megacalorías por hectárea”.

Fase 2: Fermentación anaeróbica

Una vez finalizada la fase inicial, las bolsas se deben confeccionar en un terreno plano y alto para no tener problemas de encharcamiento y “cerca del lugar donde vamos a cargar el mixer”, comenta el responsable de marketing táctico de CLAAS Argentina.

Luego se dará comienzo al proceso de fermentación anaeróbica, con el objetivo de disminuir el PH hasta inhibir los microorganismos indeseables y bacterias lácticas. “Este proceso de acidificación puede durar de 24 a 72 horas y resulta fundamental para lograr un silaje de alta calidad”, explicó.

Fase 3: La fermentación láctica o cómo hacer un buen pickle

“Confeccionar un silo es como hacer pickles”, compara Sánchez. “Se deben crear las condiciones ácidas para que ningún microorganismo sea capaz de sobrevivir”, clarifica sobre este proceso de fermentación láctica.

Allí el objetivo reside en disminuir el nivel de PH por debajo de 4 y 3,8 para inhibir la aparición de microorganismos indeseables o de las propias bacterias lácticas.

La incorporación de inoculantes puede ser una gran herramienta de ayuda en esta etapa:

“La nueva JAGUAR cuenta con dos sistemas de inoculación. Por un lado, el tanque tradicional de 365 litros que tiene dos salidas: en la alimentación y en el sistema de expulsión. Pero además, los nuevos modelos de la picadora cuentan con otro tanque llamado ACTISILER 37”, comentó el especialista.

Fase 4: Estabilización

En la fase de estabilización del silo lo importante es mantener inalterables las cualidades del material picado. Si estas condiciones permanecen estables, es indefinido el tiempo que podemos albergar el silo.

Para Sánchez, se debe realizar un seguimiento y cuidado exhaustivo de la bolsa para evitar el ingreso de oxígeno que puede desbaratar toda la tarea realizada anteriormente. “La ventaja de las bolsas es que el material queda protegido por el nylon ante las distintas situaciones climáticas que se suceden a lo largo del año”, considera.

Fase 5: La reapertura del silo

La estadística asusta. Más del 40% de las pérdidas de materia seca en todo el proceso de silaje se deben a deterioros ocurridos en el momento de la reapertura del silo. El material ensilado vuelve a ser expuesto al aire, cambiando la composición química, PH y temperatura que conservaba durante el forraje.

Por eso es una etapa crucial donde se deben extremar todos los cuidados. “Hay que ser muy prolijos, hacer un buen uso de la pala, y romper solamente la estructura del silo que vamos a cargar ese día”, aconseja el técnico de CLAAS.

En ese sentido, una variable a tener en cuenta es la temperatura del silo. “El rango de temperatura normal es de 37°C, arriba de esos valores significa que el silo está generando pérdidas. Es un buen punto a tener en cuenta para saber si estamos trabajando bien o mal con la pala”, finaliza Federico Sánchez

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Federico Sánchez, responsable de Marketing de CLAAS

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