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Cadena 3

¿Pizza con amigos?

Sólo si la inflación lo permite

Una juntada cuesta seis veces lo que costaba cuatro años atrás. Perdimos 7 pizzas caseras, 79 kilos de harina, casi 6 de queso y 33 paquetes de aceitunas. Nos quedamos sin 180 vasos de bebida para compartir. La inflación afecta nuestros vínculos. ¿Y los salarios? Caída del 21%. ¿Una luz al final del túnel?

16/05/2022 | 06:44

EL INDEC registró un 6% de inflación y llegó a 58% en los últimos 12 meses, la más alta en 30 años. ¿Qué revela el nuevo Changómetro FADA con su edición “Pizza con Amigos”? Este termómetro de la inflación cotidiana indica que esta reunión con amigos, hoy nos cuesta más de seis veces que en 2017.

Este informe es una fotografía de un momento, de una experiencia compartida, para reflejar cómo la pérdida de valor de nuestros pesos afecta nuestra vida. Un par de pizzas caseras, dos cervezas, una gaseosa y un heladito, en 2017 nos salía $580 y hoy sale $3.400”, 

seis veces lo que costaba ($2820 más), advierte Natalia Ariño, economista FADA.

Seguime, Chango

El Changómetro de este mes refleja la foto de cuatro adultos que se juntan a comer y cocinan dos pizzas, una especial y una de palmitos. Para tomar, buscan un par de cervezas con una gaseosa y compran un pote de helado de postre. 


Esos mismos productos valen 6 veces lo que costaban en diciembre 2017. En cuatro años, ese ritual de fin de semana se ve afectado. “Nuestro billete de $1.000 perdió la capacidad de comprar 79 kilos de harina, casi 6 de queso, casi 4 de jamón, 41 latas de tomate y 33 paquetes de aceitunas.

Si nos gusta la de palmitos, en cuatro años perdimos 43 sachets de salsa golf y 22 latas de palmitos. Si vemos las bebidas, nos perdimos 180 vasos entre gaseosa y cerveza. Con el helado quedaron los 4 potes en el camino, no nos alcanza ni para uno”, afirma Ariño.

“Un análisis obligado al tratar este tema es ver qué pasó con los salarios en estos años, si acompañaron el ritmo de la inflación”, comenta David Miazzo, Economista Jefe de FADA.

Al comparar diciembre 2017 y marzo 2022, vemos que los salarios reales promedio cayeron un 21%”, 

advierte Miazzo. Los trabajadores del sector privado registrado perdieron un poder de compra promedio del 17% y el sector público 18%. Los no registrados un 34%, los más perjudicados.

“Esto equivale a decir que si un trabajador informal ganaba $1000 hace cuatro años, hoy gana 660”, completa Ariño. Sin embargo, hay medidas que pueden tomarse para poder “tratar” la fiebre de la inflación: son 3 y no puede faltar ninguna: reducción de la emisión, equilibrar el gasto público y generar confianza en la economía del país.

Inflación ¿Afecta nuestros vínculos?

“El billete de $1.000 es el de mayor valor que tenemos en Argentina, y día a día vamos viendo cómo nos alcanza para menos”, sostiene la economista. Si vemos los productos que necesitamos para preparar estas pizzas, descubrimos que con ese billete en diciembre 2017 comprábamos 90 kilos de harina ($11) y hoy sólo 11 ($86). 

Con el queso sucede lo mismo, comprábamos casi 7 kilos ($148) y ahora apenas 1 ($945). Y las 51 latas de tomate que nos alcanzaban ($19,50) hoy se redujeron a 10 ($99). Después está decidir los “toppings”, qué le ponemos arriba: si aceitunas, palmitos, salsa golf, jamón, todo eso presenta aumentos considerables en estos últimos años.

El “Chango” y la vestimenta

Si analizamos una compra del súper, el mismo changuito con los mismos productos hoy nos cuesta más de 6 veces lo que costaba en 2017: lo que nos salía $1000 en 2017 hoy nos cuesta $6.481. Con la ropa pasa lo mismo: las mismas prendas por $1000 de 2017 hoy salen $6.869.

“El Changómetro nos deja ver que la inflación afecta a todo tipo de productos: “pensemos en estas pizzas con amigos: no solamente subieron los ingredientes para la cena, también subió el servicio de telefonía que usaron para organizarse y los alquileres de los inmuebles. Pasa lo mismo con los útiles escolares, con la obra social, con todo… Porque el problema no es de un sector u otro, el problema es que nuestro peso cada vez vale menos”, explica Miazzo. 

Por este motivo, no son efectivas medidas como restringir exportaciones, poner controles de precios, congelar tarifas y precios o buscar culpables de las subas de precios de la lechuga o el huevo, “porque el problema no está en una cadena productiva en particular, o en un empresario malo”, concluye el economista.

Un pronóstico (des)alentador

Con una inflación del 6% en abril, la inflación de los últimos 12 meses es del 58% y se espera al menos un 65% para todo el 2022. Este número nos preocupa, no sólo por ser alto, sino también porque se llegó a este punto con un tipo de cambio que viene atrás de la inflación y con tarifas de los servicios públicos y el precio de los combustibles atrasados. Esto significa que hay inflación contenida, que seguirá presionando los próximos meses”, 

advierte el Economista Jefe de FADA.

“La inflación afecta más a los que menos ingresos tienen. Por un lado, porque gastan una mayor proporción de sus ingresos en necesidades básicas, por lo que no pueden defenderse de la inflación, a diferencia de quien tiene capacidad de ahorro. Y, por otro lado, porque quienes menos ingresos tienen muchas veces trabajan informalmente, por lo que les cuesta más defender sus ingresos contra la inflación”, explica Miazzo.

Una luz al final del túnel

Desde FADA sostienen que se puede hacer algo para “tratar” la fiebre de la inflación. “Los primeros pasos en el largo y duro camino de reducir la inflación son equilibrar el gasto público, dejar de imprimir pesos y crear un plan económico sólido que ayude a generar confianza. Si alguno de estos elementos falta, nunca saldremos del hueco”, advierte Miazzo.

“Mientras que como país no logremos controlar definitivamente la inflación, será muy difícil crecer sostenidamente, generar empleo y lograr que los salarios mejoren de manera genuina”, concluyen desde FADA.

El “Changómetro”: ¿Qué es?

“Changómetro”. El Medidor de nuestras compras. Es una nueva medición de FADA que le mide la temperatura a la inflación. Propone innovar en formas de entenderla, al profundizar sobre la inflación producto por producto. Indaga más allá de las cifras como dato frío para dimensionarlo en cada familia. 

Hablamos todo el tiempo de la Inflación, pero ¿qué es? Sabemos lo que sufrimos por ella, pero ¿cómo actúa? Este desarrollo cruza distintas cifras y aporta otros tipos de análisis para que podamos entender más sobre estos términos económicos que sufrimos en nuestra realidad diaria.

Traslada los números a imágenes, para visualizar y profundizar con explicaciones basadas en información. Y ante la preocupante información señala propuestas para avanzar en escenarios de solución.

Metodología base: ¿Cuánto compramos con $1000? Para realizar este cálculo tomamos los precios para el Gran Buenos Aires obtenidos del Índice de Precios al Consumidor (elaborado por INDEC) y analizamos cuántas unidades de un producto seleccionado se podían comprar con $1.000 en diciembre 2017 y cuántas se puede comprar actualmente, mostrando el efecto de la inflación y la pérdida de valor de los pesos.

Los números del Changómetro

- Harina 000 (1 kg): En diciembre 2017 comprábamos 90 kilos ($11). Hoy compramos 11 ($86). Perdimos 79 kilos de harina.

- Queso Cremoso (1 kg): con $1000 en 2017 comprábamos 6,8 kilos ($148). Hoy compramos 1 kilo ($945). Perdimos 5,8 kilos de queso.

- Jamón Cocido (1 kg): en diciembre 2017 comprábamos 4,7 kilos con $1000 ($213), hoy compramos 800 gramos ($1.264). Perdimos casi 4 kilos de jamón.

- Tomate en conserva (lata 230 gr.): En 2017 comprábamos 51 latas ($19,50). Hoy 10 ($99). Perdimos 41 latas.

- Aceitunas (paquete 150 gr.): con $1000 en 2017 comprábamos 41 paquete ($24). Hoy nos alcanza para 8 ($121). Perdimos 33 paquete de aceitunas.

- Salsa Golf (sachet 250 gr.): En 2017 comprábamos 52 sachets ($19). Hoy 9 ($107). Perdimos 43 sachets.

- Palmitos (lata 400 gr.): En 2017 comprábamos 25 latas ($40). Hoy 3 ($329). Perdimos 22 latas.

- Gaseosa cola (1,5 litro): En 2017 comprábamos 23 botellas ($43,40). Hoy 6 ($162,60). Perdimos 17 botellas.

- Cerveza (1,5 litro): En 2017 comprábamos 24 botellas ($41). Hoy 5 ($194,40). Perdimos 19 botellas.

- Helado (pote 1,5 kg): En 2017 comprábamos 4 potes ($205). Hoy no nos alcanza ni para uno ($$1.236). Perdimos los 4 potes.

- Alimentos y bebidas: lo que a fines de 2017 nos salió $1000, hoy tenemos que gastar $6.481.

- Ropa y Calzado: las mismas prendas, más 6 veces lo que costaban: lo que a fines de 2017 nos salió $1000 hoy nos cuesta $6.869.

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